viernes, mayo 26, 2006

CITTASLOW: Es una propuesta para volver a la paz de los viejos tiempos, sin renunciar al presente.

Cittáslow: el movimiento que lucha por un modelo de vida tranquilo, sin aceleres: Un estilo opuesto al que impera en las grandes ciudades. Déjese llevar por la conquista de la calidad. Y hágalo lenta, muy lentamente. La declaración de principios de Cittáslow es clara: "Buscamos pueblos donde los hombres aún sientan curiosidad por los viejos tiempos, donde haya teatros, plazas, cafés, talleres, restaurantes y lugares espirituales, pueblos con paisajes que no hayan sido tocados y con artesanías encantadoras, donde la gente todavía sea capaz de reconocer el camino lento de las estaciones y sus productos genuinos respeten los sabores, la salud y las costumbres espontáneas". La imagen no produce un bostezo. Lejos del tedio, los pueblos que se rigen por esos mandamientos llevan una vida activa. Se preocupan por las oportunidades tecnológicas, por las soluciones modernas de comunicaciones y transportes, por la producción y la venta. No olvidan el pasado, pero miran hacia el futuro. Simplemente lo hacen de otra manera: sin la presión de marcar tarjeta a cierta hora y con la convicción de que todo ello debe estar al servicio del hombre (no al revés). Con el logotipo de un caracol, el movimiento defiende la conservación del medio ambiente, el impulso a los productos locales, el intercambio de experiencias culturales y la fascinación ante una comida que no venga en empaques de plástico. Todo empezó en 1986, cuando el crítico gastronómico Carlo Petrini sintió que debía hacer algo frente a la inauguración de un Mac Donald’s en la Plaza de España, uno de los lugares más populares de Roma (Italia). Lento, pero seguro... Comenzó una cruzada para defender la comida lenta (slow food), aquella que se prepara durante horas y se saborea durante horas. Eligió como punto de partida a Bra, una localidad con cerca de 30 mil habitantes, situada entre Turín y Génova. Desde allí la filosofía se ha extendido a países como Suiza, Alemania, Estados Unidos, Francia y Japón. En un periodo de 20 años no ha sido un proceso propiamente lento.Slow Food, la matriz del movimiento, forma "delegaciones locales" para organizar eventos e iniciativas en torno a la mesa. Festivales de comida y vino, platos artesanales, catas de aceite de oliva e, incluso, cursos universitarios se han cocinado bajo esta filosofía. De hecho, los primeros 25 estudiantes que se graduaron del Máster de Ciencias Gastronómicas y Productos de Calidad, en el que participó Slow Food, recibieron sus diplomas el 26 de febrero en Colorno, cerca de Parma. Ser aceptado como miembro de Cittáslow no es fácil. Ni rápido. El pueblo que desee pertenecer a la red debe superar exámenes en diversas áreas. Algunas de ellas son la política ambiental, la infraestructura (espacio abiertos, zonas peatonales), la calidad de la arquitectura urbana, el impulso a los productos locales y la hospitalidad. En la lista de espera hay por lo menos sesenta pueblos, de países tan diversos como Brasil, Japón o Suecia. Entretanto, en España cuatro municipios están interesados en unirse al grupo de Cittáslow: Palafrugell, Pals, Begur y Mungia. Sin detenerse en explicaciones, todos ellos quieren ser reconocidos por el sello de marca que garantiza que allí es bueno vivir. ¿Quién no se apunta a una aspiración tan sencilla como atractiva?
El Tiempo Singapore / Changi Airport